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Historia

Los presidentes de la NHL (II): Red Dutton

Nació como Norman Alexander Dutton, pero todos le llamaban Red. Ocupó un cargo que no buscaba a cambio de una promesa que no llegó a cumplirse, pero eso no le alejó de ser decisivo para que la NHL superara las dificultades derivadas de la Segunda Guerra Mundial y la crisis económica.

Un hombre de hockey

La vida de las personas ofrece muchas facetas que la definen, y una de las que sin duda de las que más identifican a Red Dutton, es la de hombre de hockey, ya que no hubo aspecto del mundo de este deporte que no tocara, jugador, entrenador, gerente y propietario. En todas ellas dejó huella.

Figura decisiva para que la NHL superara las dificultades derivadas de la Segunda Guerra Mundial y la crisis económica

Sin duda alguna ese amplio conocimiento del deporte, fue clave para que en solo tres años de presidencia consiguiera enmendar el rumbo de un deporte y una liga que volvían a sufrir por culpa de la guerra tras los vaivenes e inestabilidad que ya hicieron acto de presencia durante la Primera Guerra Mundial.

Dutton en su etapa como jugador en New York Americans | Foto: NHL.com

De la Gran Guerra regresó Red condecorado y con una pierna herida que rozaba la amputación, pero su determinación para salvarla con el hockey como medio y como fin, le devolvió al camino que parecía cerrado en el hospital de campaña. Primero en los Calgary Tigers de la Western Canada Hockey League y tras la desaparición de esta competición dio el salto a la NHL jugando para los Montreal Maroons y los New York Americans, ambas franquicias ya desaparecidas.

Como jugador era un defensa duro y que no rehuía el contacto físico, incluso en varias temporadas lideró a su equipo en el número de minutos de penalización

En 1936 colgó los patines para hacerse cargo del banquillo de los Americans, pero en 1940, las renqueantes finanzas del equipo forzaron a su propietario, Bill Dwyer, a buscar un comprador con poder financiero que salvara la franquicia, pero ese comprador no llegó, y la liga se hizo con el control de la misma para ofrecérselo a Dutton, que la gestionaría hasta que la situación se volvió insostenible y la NHL cerró la misma en 1942.

Presidente a su pesar

La suspensión de operaciones de los New York Americans, hizo que Dutton se centrara en la gestión de sus negocios, que gracias a los contratos derivados de la guerra eran sinónimo de prosperidad. Pero esa distancia del hockey no iba a durar mucho tiempo. En febrero de 1943, Frank Calder, el hombre que había dirigido la NHL desde su inicio, fallecía de manera repentina, dejando a la liga en un momento dramático.

Red Dutton otorgando un trofeo individual | X.com

Las dificultades económicas que coleaban desde la gran crisis de 1929, la bajada de espectadores por la pobre calidad del juego, ya que los mejores jugadores habían sido llamados a filas, y un juego que se había vuelto aburrido por las sofocantes defensas que imperaban en las pistas de hielo de la época, convertían a la presidencia de la liga en una patata caliente que tenía pocos candidatos dispuestos a intentar cogerla.

El consejo de gobernadores le ofreció el puesto a Dutton, que no solo era conocedor de las dificultades anteriores por haberlas vivido en primera persona, si no que además quería centrarse en su faceta empresarial, por lo que en primera instancia, rechazó el ofrecimiento. Pero la doble promesa por parte de los propietarios de que la presidencia no interferiría con sus negocios y que tras la guerra los New York Americans serían restaurados doblegaron su resistencia y accedió al cargo.

Uno de sus logros en su mandato presidencial fue la dinamización del juego, que se había vuelto con el paso del tiempo en lento y atascado, muy lejos de la magia y la velocidad que que son claves en este deporte. Para ello, contó primero con la ayuda del por entonces entrenador de los New York Rangers, Frank Boucher, para redactar un reglamento coherente lejos del lío de normas, algunas de ellas contradictorias, incluso con infracciones que tenían diferente penalización en diferentes secciones del manual de juego. Junto a ese nuevo reglamento, fácil de entender para el público, y de aplicar para los árbitros, también en 1943 apareció la línea roja que separaba la pista en dos partes iguales y que permitía los pases desde más allá de la propia zona defensiva para el equipo atacante.

Parece que siempre estuvo ahí, pero la línea roja llegó al hielo de la mano de Dutton | Bleacherreport.com

Estas innovaciones llamaron la atención del público que empezó a volver a las gradas para ver cómo funcionaban, y llegaron incluso a hacer que los espectadores fueran comprensivos con la menor habilidad de los jugadores que quedaron en casa tras la masiva partida de los mejores hacia los diferentes frentes de guerra, y que puso a la competición al borde de la suspensión. Pero la vida es como es, no como uno quiere, y obviamente, ese gran esfuerzo por reflotar la liga le quitaba tiempo para sus negocios y al menos en dos ocasiones intentó dejar el cargo. Tampoco facilitó las cosas el hecho de que dos de sus hijos fallecieran en acto de servicio en la Royal Canadian Air Force durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero finalmente, llegó 1945, y con él, el fin de la guerra, una época de esperanza y de anticipada prosperidad ya que se esperaba la vuelta de los mejores jugadores de hockey al hielo una vez desmovilizados, así que Dutton aceptó la renovación de su contrato como presidente en junio de ese año. En ese nuevo periodo, no solo siguió trabajando por los intereses generales de la liga y por sus empresas, si no que además tuvo iniciativa para alfombrar el camino para que sus queridos Americans regresaran a la competición, contando con sus antiguos jugadores regresados a la vida civil y con el proyecto de un estadio en Brooklyn que contaba ya con financiación y en el que esperaba construir una épica rivalidad con los New York Rangers.

Dutton (derecha) en su despacho | NHL.com

Así que en 1946, pensando centrarse en la resurrección de los “Amerks”, renunció a la presidencia que pasó a las manos de Clarence Campbell, pero esa vuelta jamás se produjo y los Rangers no compartirían la Gran Manzana hasta 1972, pero con los Islanders, una franquicia de nuevo cuño creada para alejar a la World Hockey Association del recién construido Nassau Coliseum, no con los antiguos Americans.

Los propietarios de los Original Six traicionaron su promesa y cancelaron la franquicia de los New York Americans

Red Dutton volvió a sus negocios de construcción, y se apartó de la NHL volcando su amor por el deporte en el hockey regional. No obstante, la liga se resistía a que una figura tan importante se alejara de la misma y trató de acercarlo nombrándolo Encargado de la Stanley Cup (Stanley Cup trustee), cuya labor es dirimir cualquier conflicto sobre la adjudicación del trofeo en 1950 y ocho años más tarde ingresando en el Hall of fame. Aún así, Dutton no volvió a presenciar un partido de la NHL hasta que en 1980 fue invitado al partido inaugural de los Calgary Flames.

Su mandato fue breve, pero sin duda alguna, es responsable de que la NHL sobreviviera a una época difícil, y devolvió al hockey la vitola de ser el deporte de equipo más veloz sobre la faz de la tierra.

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